AMATISTA

PROPIEDADES ENERGÉTICAS

Amatista
Energía : Receptiva.
Planetas : Júpiter, Neptuno.
Elemento: Agua.
Deidades: Baco, Dionisio, Diana.
Poderes: sueños, meditación, superación de alcoholismo, curación, psiquismo, paz, amor, protección contra ladrones, coraje, felicidad.


Usos mágicos: La amatista se trata de un cuarzo purpura empapada de la magia antigua. Es quizás tan popular hoy como lo fue hace dos mil años.  Los antiguos celtas la mojaban con saliva y la frotaban sobre los granos o problemas cutáneos para curarlos.
Colocada bajo la almohada o usada en el momento de ir a dormir, la amatista aleja el insomnio y las pesadillas, produciendo sueños placenteros, agradables, curativos y hasta proféticos. Además asegura que no se duerma más de lo necesario. Es la piedra de la paz. cuando las tensiones de la vida cotidiana desbordan en tu interior, tan solo tienes que sostener una piedra de amatista en tu mano derecha si eres zurdo o en la izquierda si eres diestro, para que su energía tranquilizadora inunde tu cuerpo. Ayuda a superar adicciones, sobre todo de alcoholismo. Nos da coraje y nos ayuda en situaciones de peligro, sobre todo a los viajeros, el que la usa estará protegido contra ladrones, enfermedad, daño y peligro. A nivel familiar, depura, aclara y armoniza la energía del hogar. Protege contra las desavenencias matrimoniales y, colocando una amatista en la entrada de casa, preserva de intrusiones ajenas, ya sean personas, como energías negativas o enfermedades.
Potencia la producción de hormonas y sintoniza el sistema endocrino con el metabolismo. Potencia los organos de limpieza y eliminación y el sistema inmunitario. Excelente limpiador sanguíneo. Alivia el dolor de cabeza producido por jaquecas o migrañas.
Es la piedra de Sagitario y capricornio: A los nacidos bajo estos signos les beneficia de manera particular en las finanzas. Naturalmente, se usa durante sesiones psíquicas o adivinatorias. Como también es una piedra de sabiduría, permite que la información recibida a través de la mente psíquica sea utilizada adecuadamente.
Esta bella piedra también agudiza la mente consciente, estimulando
el ingenio y aumentando los poderes mentales. Se utiliza para mejorar
la memoria, para aliviar las jaquecas y para mantener los pensamientos
de acuerdo con los objetivos de la vida. Siendo una piedra de amor puro y emocional, muchas veces los
amantes las intercambian para fortalecer su compromiso.
La amatista es también una de las pocas piedras específicamente
prescritas para los hombres para atraer a las mujeres. Cuando un hombre
la usa, la piedra hace que lo amen “buenas mujeres”. Aunque muchas veces se piensa que es una piedra de castidad, esta atribución data de siglos pasados, cuando el amor ideal era “platónico”. Hoy día, cuando cada vez más personas ven el sexo como un aspecto natural de una relación sana y monógama, esta idea lentamente se está desvaneciendo de la memoria de la gente. Aquellos envueltos en juicios legales usan la amatista para asegurarse de que se justicia. También se utiliza en la magia para la prosperidad y hace mucho que se cree que trae el éxilo a los negocios, quizá porque Júpiter la gobierna. Hace cientos de años, la amatista se humedecía con saliva y se refregaba
en el rostro para hacer desaparecer los granos y la piel áspera. En la actualidad, se usa en conjuros destinados a aumentar la belleza.
Un conjuro con una amatista: cuando está emocionalmente perturbado,
cuando haya sido abandonado por un amor, cuando termine
con una relación, tensionado hasta el punto de sufrir graves problemas
mentales, o se encuentre en una condición inestable, diríjase a
un sitio al aire libre donde pueda estar solo. Sostenga una amatista
en su mano izquierda (o derecha, si es zurdo). Vierta todos sus sentimientos,
sus emociones, a través de su brazo, por la palma y hacia la piedra.
Sienta cada dolor, cada depresión emocional, cada herida. Envíelos
hacia la piedra con toda la fuerza de sus habilidades mágicas innatas.
Cuando la piedra esté casi a punto de estallar por la negatividad,
arrójela con tanta íuerza como pueda. Llore, aúlle, dé un grito al arrojar
la piedra. Cuando su mano suelte la amatista, suelte también el dolor. Sepa que está en la piedra, fuera de usted, que ahora le es ajeno. Tranquilícese, respire profundamente, medite unos instantes. Agradezca a la Tierra por su ayuda, luego dese la vuelta y deje sus problemas detrás de usted. La tierra absorberá el dolor, liberando la piedra, pero nunca vuelva a traer esa piedra a su vida.